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El Otoño

El verano ha supuesto para la mayoría un paréntesis. En ocasiones lo aprovechamos para relajarnos y otras aumentamos nuestra actividad. Pero en cualquier caso, el mes de septiembre supone el inicio de un nuevo ciclo. Muchos calendarios tradicionales concluyen el año en este mes, junto con la vendimia y el verano. Visto así, el otoño es un principio, tras un intervalo “diferente” nos reincorporamos a la actividad laboral normal. Este mes puede resultar especialmente frenético porque hace falta recuperar clientes, actividades, modos de hacer que han estado congelados, cual estatua de sal durante dos meses.

 

A este cambio de ritmo, de ocio o reposo a actividad laboral se suma también la entrada en la nueva estación transitoria hacia el frío y el acortamiento de los días. Si además nos juntamos con pagos de matrículas, equipos de trabajo, libros de texto… no es de extrañar que el hermoso mes de septiembre, ese en que la luz cambia de tono, se oye como nunca el murmullo de los chopos y el bosque ofrece sus mejores frutos, se nos antoje antipático y estresante.

 

Todo esto se puede traducir en trastornos físicos, fruto de bajadas de energía por tener que afrontar tantas cosas nuevas cuando estamos desentrenados. Colaborar con nuestro cuerpo para ayudarle en este trance es una medida inteligente y preventiva. Siempre que queramos que nuestro organismo rinda a tope, como sucede en estas condiciones, hemos de cuidarlo especialmente.  Todas las medidas de salud, como higiene, ejercicio físico, contacto con la naturaleza, descanso, son necesarias, pero la alimentación ocupa, una vez más, un lugar privilegiado. Alimentarnos equilibradamente, dotando al cuerpo de todos los componentes que necesita es la base fundamental para hacer frente a los nuevos retos.

Sugerencias nutricionales para reforzarnos de cara al otoño

Justo en estos momentos debemos prestar especial atención a asegurarnos de no tener carencias. Algunos alimentos-complemento pueden dar el punto de equilibrio necesario para la actividad extra del reinicio.

  • Tomar zumos de frutas: tanto a primera hora del día como en cualquier momento son una fuente básica de vitaminas, enzimas y micronutrientes indispensables. Podemos exprimir las granadas como si fuesen naranjas, partiéndolas por su ecuador y presionándolas con exprimidor manual.
  • Tomar bayas de color oscuro: uvas, moras y arándanos contienen resvesatrol, un tanino muy apropiado para nuestro sistema cardiovascular.
  • Hacer uno o varios días de cura de uvas, tomando de 1,5 a 3 Kg de esta fruta al día. Ayuda a eliminar toxinas y pone a punto la capacidad de nuestro sistema inmunitario. (No conviene en caso de diabetes)
  • Tomar cada día entre 5 y 10 frutos secos: almendras, avellanas, nueces… Podemos incluirlos en el desayuno, en la ensalada, en los postres. Sus proteínas y ácidos grasos esenciales son imprescindibles.
  • Incluir también otro tipo de semillas oleaginosas, entre ellas las de lino, ricas en ácidos grasos omega 3 y 6 o de sésamo, así como pipas de calabaza y girasol.
  • Tomar frutos y hortalizas de temporada, como maíz, calabaza, boniatos, granadas, remolachas, caquis, higos…
  • Enriquecer el kéfir o yogur del desayuno no sólo con fruta y muesli, sino también con una cucharadita de polen que nos aporta más proteínas y regula nuestros sistemas corporales.
  • La ensalada del mediodía o de la noche es un medio ideal para integrar otros componentes como una cucharada de levadura de cerveza o germen de trigo. Su peculiar sabor es una alternativa a otros aliños convencionales y, al mismo tiempo, garantizan un considerable aporte de vitaminas y sales minerales.
  • Constituye un complemento de aminoácidos de los platos a los que preceden.
  • La lecitina de soja regula las grasas del sistema circulatorio y, entre ellas el colesterol. Es una estupenda fuente de fósforo orgánico, muy adecuado para estimular la actividad intelectual. Hay que cuidar que no esté modificada genéticamente.
  • Con el gomasio, que es el sésamo triturado y ligeramente salado, podemos sazonar sopas y purés, dándoles un toque muy agradable. También podemos incluirlos en bocadillos. El sésamo rico en calcio está indicado en etapas de crecimiento, para personas mayores y para todos los que gustan de él.
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